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Director

Kenneth Branagh

Un niño y su familia de clase trabajadora de Belfast experimentan la tumultuosa década de 1960.

La película nos traslada a 1969 y nos presenta a Buddy: un chico de clase trabajadora del norte de Belfast que se siente feliz, amado y seguro. Su mundo es todo vida y diversión en las calles de una comunidad que se mantiene unida. Una comunidad donde todos sus familiares viven en la misma calle y donde es imposible perderse, porque todos en Belfast se conocen. Pero, cuando los sesenta llegan a su fin, un caluroso agosto convierte los sueños de la infancia de Buddy en una pesadilla. El malestar social reprimido estalla de repente en la propia calle de Buddy y la situación se intensifica rápidamente. Primero un ataque enmascarado, luego disturbios y finalmente un conflicto que se extiende por toda la ciudad, avivando las llamas más allá de la capital. católicos contra protestantes,

Été 1969 : Buddy, 9 ans, sait parfaitement qui il est et à quel monde il appartient, celui de la classe ouvrière des quartiers nord de Belfast où il vit heureux, choyé et en sécurité.Mais vers la fin des années 60, alors que le premier homme pose le pied sur la Lune et que la chaleur du mois d’août se fait encore sentir, les rêves d’enfant de Buddy virent au cauchemar. La grogne sociale latente se transforme soudain en violence dans les rues du quartier. Buddy découvre le chaos et l’hystérie, un nouveau paysage urbain fait de barrières et de contrôles, et peuplé de bons et de méchants.

Reseñas Belfast 2021

BeniDolç Villaescusa

Película inglesa de 2021, con una duración de 98 minutos, con una calificación de 7/10, bajo la dirección y guión de Kenneth Branagh, con un presupuesto de 25 millones.

Infundido con muchos matices autobiográficos, Branagh trata con moderación y con esperanza el conflicto de Irlanda del Norte en 1969 en Belfast, llenando la pantalla de emoción y universalidad.
Lo cual no deja de ser una interpretación perfecta, lo cual no es de extrañar dada la carrera actoral del director.

Un guión que nos cuenta el comienzo de
«los problemas de Irlanda del Norte» a finales de los años sesenta bajo la mirada de Buddy (Jews Hill), un niño de nueve años, sin perder esa cierta perspectiva infantil, que implica mantenerla ecuanimidad, y evitar hacer política o elegir ideología, a pesar de que la familia es del área 15 protestante.
No es una lección de historia, sino un relato subjetivo, que desarma por su sinceridad y cariño. Es imposible no empatizar con el niño: ingenuo, cariñoso, preocupado por su familia, sus abuelos; con sus padres, con serios problemas económicos; y en su escuela, está enamorado de la chica más inteligente y hermosa de la clase; con su amor por el cine, que le ayuda a huir de la realidad; y la necesidad de su padre de emigrar, poder salir de Belfast ante su insoportable radicalización de bandos, y la oportunidad de mejorar económicamente.

La película solo necesita tener lugar en un par de calles, en una casa en ese callejón, con algunos saltos a una sala de cine y un salón de clases de la escuela. Rodado casi en un solo escenario, que es un microcosmos que se puede exportar a toda la ciudad.
La producción de Branagh logra llenar la pantalla de emoción y universalidad, ubicando el conflicto de Irlanda del Norte en un trozo de calle, ya que toca los temas que le importan al ser humano en su esencia, la familia, la amistad, la fe, el anhelo, el anhelo. ..que profundizan al ver los esfuerzos de Buddy por entender lo que está pasando.

El apartado técnico del mismo es sublime. El diseño de producción hará que no podamos apartar la vista de la pantalla ni un segundo. Además, no llega a las dos horas de duración, y su historia se desarrolla a un ritmo muy acelerado.
Presume de una excelente puesta en escena en la que Branagh utiliza todo el artificio y virtuosismo de cámara que le permite su guión: el dinamismo con el que capta los disturbios, carreras y demás episodios de la historia es entusiasta, digno de una película de acción estilizada (ver el seguimiento circular plano en el que Buddy "descubre" los disturbios, o la pompa con la que Branagh filma la explosión de un coche). Un entusiasmo que se extiende al uso de la música de Van Morrison, que potencia la alegría de la historia pero no busca el fastidioso contraste irónico en las luchas dramáticas entre católicos y protestantes... o entre protestantes y protestantes.

Branagh hace uso de él y de otros recursos (fijaos en los momentos de "color" de la película, en teatros y cines, y como lo contrasta con las homilías de la iglesia, contraste donde habitan los sentimientos de Branagh, y por tanto, medio movie) para dar a Belfast una alegría por la vida, por el amor, que no excluye el dramatismo y que nunca parece fingido, impuesto por las necesidades de una "película para sentirse bien". A ello contribuye un ritmo trepidante que aprovecha la duración limitada, que no llega a los cien minutos, y una dramaturgia elíptica pero clara a pesar de estar organizada, muy a menudo, en anécdotas infantiles. En este sentido, Belfast es doblemente refrescante en tiempos de abultadas series de televisión en streaming por su economía narrativa, por sus ganas de contar historias.
No siempre algo anda mal en esta película nostálgica porque tiene secuencias repetitivas y redundantes.

 Sin embargo, en cámara el trabajo es muy académico y, aunque está bien hecho, no encuentro motivos para destacarlo.
El B&N es una estética ambiental correcta y vintage, pero no representa un mayor peso visual en la trama, simplemente retrata a los actores de forma adecuada, para que sean ellos los que brillen; y lo mismo con la puesta en escena por cámara, sin muchos matices: correcta y estética, mostrando y reforzando todo lo que vendría en el guión a veces muy bien, normalmente bien, y en algunos casos, siendo muy forzado. 

La fotografía es un auténtico placer, aportando una franqueza al metraje que se agradece. Como decíamos, hay momentos en los que irrumpe el color: fundamentalmente aquellos en los que la imaginación se despliega frente al joven protagonista, Buddy, que queda deslumbrado por el cine y el teatro, las dos pasiones de Branagh.
El chipriota Haris Zambarloukos, colaborador habitual de Brannagh, no se ha conformado con crear una bella fotografía para la película sino que también sabe jugar con los dobles planos y los reflejos para añadir información a la historia. Hay más de dos virguerías en el rodaje que no todo el mundo consigue.

Belfast es una película que utiliza la música firmada por Van Morrison normalmente para reforzar el sentimiento del que hablan las imágenes, pero dándole esa carga nostálgica que la acompaña con su banda sonora.

Luis Alberto Serrano

Seguramente la película más autobiográfica de Kenneth Branagh. Nacido en Belfast en 1960. Qué casualidad, que cuando ocurrieron los hechos de los disturbios de Irlanda del Norte en los que murieron ocho personas por diferencias religiosas, el propio Branagh hubiera tenido la edad del protagonista de esta historia. Aquí ha querido plasmar todas esas sensaciones retenidas en su memoria y plasmarlas en una película que respira olor a familia.

Creo que ese es el principal encanto de esta película, el regreso a la infancia que experimentamos a medida que envejecemos. La inocencia de Buddy (Jude Hill) se traslada al espectador. El chico se interroga sobre cosas que hacen que todos los que hemos visto la película tengamos que posicionarnos. ¿Es lícito participar en una lucha y derramamiento de sangre por razones de religión o diferencia de ideas? Tengo claro que mi disposición coincide con la del autor. Tú eliges el tuyo.

La película es un canto a tres motivaciones personales del director: la familia, el cine y… el amor. Rodado, como si de una obra de teatro se tratara, en tan pocos escenarios que nos damos cuenta de que el microespacio donde transcurren los hechos podría ser cualquier calle de Irlanda del Norte. De la particularidad representamos la generalidad. De eso se trata esta historia. Y todo, contado a través de la mirada inocente de un niño que siempre se mantendrá neutral, pues su desconocimiento de los temas le dará una perspectiva alejada del sectarismo de los adultos.

Las imágenes impactan. En mi opinión, más de lo necesario. Rodada en blanco y negro para acomodar la visión a las de la época. Aunque había televisores en color a fines de la década de 1960, todavía no era el estándar. Las imágenes que se nos muestran en color (las películas y obras de teatro que fascinan al joven Buddy) son un claro homenaje a la pasión de Branagh por estas facetas. De hecho, las composiciones de los planos de cámara a lo largo de la película nos recuerdan al cine de Kubrik o Kurosawa, pero, sobre todo, a la obra maestra de Orson Welles, "Ciudadano Kane". Y, aunque me encantan este tipo de esfuerzos en el cine, aquí creo que hay una sobresaturación en la elección de planos altos y bajos que no se justifican ni en la percepción psicológica de los personajes ni en la propia trama. Vamos,

La película es muy entretenida. Contra él, que gira en torno a los mismos temas de forma redundante (la deuda de la familia, la enfermedad del abuelo, las presiones para posicionarse religiosamente, etc.). Al final, lo que nos queda es que se trata de una acusación antirreligiosa. Los planes del sacerdote que dice la homilía me parecen supuestamente ridículos para reforzar el disparate de los dogmas de algunas religiones.

Las interpretaciones de los personajes son acordes al esfuerzo que se ha hecho con la imagen. Se nota que Branagh es un gran director de actores y creo que con este elenco ha sabido transmitir, con veracidad, las ideas que expone y la psicología de cada uno de ellos. Judy Dench, octava nominación al Oscar (solo lo gané por "Shakespeare enamorado" (John Madden, 1998). Eso también hace que la película se disfrute, porque te empatizas con todos ellos, especialmente con el pequeño Buddy.

@luisalserrano @MiPropiaLuna

Daniel Rodríguez Luque

Una de las mejores películas del año sin duda, ¡y eso que estamos en enero!

Kenneth Branagh escribe y dirige su película más personal ambientada en Belfast, su ciudad natal, contando su historia a través de Buddy, el protagonista. Esta nueva película es una carta de amor al cine y la paz, y estoy seguro de que será recordada por lo bien que transmite la mirada inocente de un niño en un gran conflicto.

La puesta en escena de Belfast es increíble, la fotografía de Haris Zambarloukos es magnífica, cada plano es una sorpresa, la verdad es que la fotografía está muy bien realizada.

La música de Van Morrison hace que te sumerjas de lleno en la historia y disfrutes mucho más que la hora y cuarenta minutos que dura la película.

Para los que aún no la habéis visto, es muy recomendable. ¡Ve a verla!

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